Finalmente llegó el tiempo del cumplimiento de la gran promesa hecha a Abraham. El patriarca tenía cien años y Sara noventa cuando les nació Isaac. Dios quería extender al máximo el momento del nacimiento, en parte para que Abrahán madurara su fe.
Con un hijo de sangre, la promesa hecha por Dios a Abrahán se estaba cumpliendo.
miércoles, 22 de octubre de 2008
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